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codependencia

va de nuevo

Hace tres semanas mi hijo tuvo que volver a la clínica de rehabilitación.

En realidad, lo veíamos venir y solamente esperábamos que se diera una circunstancia propicia.

Sin embargo, más allá de las anécdotas de este hecho, que no detallaré aquí, voy a exponer mis temores y lo que ronda en torno a este suceso:

  • Lo primero: el temor. Una recaída, según muchos, marca una alarma acerca de lo que se ha hecho mal en el primer proceso. Sin embargo, el temor va más allá: ¿seguiremos haciendo cosas mal a lo largo del tiempo? ¿Cuántas veces más recaerá? Viene la noticia terrible de alguien, ex compañero de centro, que se suicidó dándose un disparo. Y el inevitable temor: ¿...? Es preferible no tentar a través del miedo. Y sin embargo, el miedo no deja de estar ahí.
  • La culpa. Lo hicimos otra vez mal. Fui permisiva. No fui lo suficientemente firme. Me equivoqué en todo. Debí estar más alerta, no confiarme de... Gente con más experiencia dice que no, que tranquilos, que la decisión, en últimas, le corresponde a él. Sin embargo...
  • La ira. Rabia contra él, por haber recaído. Rabia contra el mundo, por ser como es. Rabia contra la misma droga, por estar en todas partes, como un macabro dios al revés. Pero sobre todo rabia contra mí misma, por no haber sido capaz de impedirlo.

Hoy por hoy, se han impuesto los sentimientos negativos. Y tal vez expresarlos sea un primer paso para poder superarlos. Es parte del proceso, me digo, en medio de la culpa, la rabia y el miedo. Pero veo que lo que más temo es abrirle la puerta a la esperanza... y que vuelva a fallar.

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